Las lentes de contacto están indicadas para la corrección de los defectos refractivos como son, la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo.
Existen diversos tipos de lentillas determinados por el material que se ha utilizado para su fabricación y su consistencia, así tenemos las duras o rígidas, semi-rígidas o gas permeables, y las blandas. Otra variedad de lentes de contacto viene determinada por su duración, actualmente disponemos de lentes desechables (reemplazo diario, semanal, mensual etc.) y finalmente las convencionales que deben reemplazarse cada año.
Además de las razones estéticas las lentes de contacto tienen una serie de ventajas con respecto a las gafas que han propiciado su creciente popularidad.
Proporcionan un campo visual total sin la interferencia de las monturas.
Los objetos se perciben del mismo tamaño que el real, por esta razón están especialmente indicadas en personas que tienen mucha diferencia de graduación entre un ojo y otro.
No se producen distorsiones al mirar a los lados, por el motivo de que las lentes de contacto se mueven con los movimientos del ojo y la persona siempre está viendo por el centro de la lente.